ALDO RUBINO: El sueño de un amante del arte

Foto, FANPAGE MACBA.

Con una gran ilusión y el firme propósito de generar un espacio de arte para todos, el financiero y coleccionista de arte Aldo Rubino empezó hace más de 20 años su proyecto personal, que hoy es una realidad con nombre propio el Museo de Arte Contemporáneo de Buenos Aires abrió sus puertas al público desde el 1 de septiembre.

Educado en una familia de clase media, en escuela pública y mas tarde en la Universidad de Buenos Aires (UBA), Rubino se declara amante del buen arte, del inexplicable y maravilloso mundo artístico de pinturas y creaciones que tiene sentido para cada observador, del arte que como él afirma no se queda colgado en una pared fría y lejana, “Concibo el coleccionismo como algo público; no me gusta atesorar sin mostrar. Para mí la obra es como un ser humano: tiene vida y lo mejor que te puede pasar es compartirla con la sociedad” (Entrevista La Nación).

Su reconocida colección de arte tiene más de 100 piezas que ha adquirido  desde 1980 cuando empezó a sumergirse en el mundo del arte y a darle valor artístico a obras nacionales e internacionales; entendiendo que fue el resultado de una inquietud que tuvo desde niño, pues como cuenta varias veces su infancia se dio entre museos y lugares de arte que le permitieron apreciar la creatividad e imaginación desde otro ángulo.

Entre sus principales tesoros artísticos están obras de autores como Enio Iommi, Gyula Kosice, Raúl Lozza; así mismo, artistas enfocados en otra de sus pasiones la geometría en el arte, como Lorser Feitelson, Frederick Hammersley y Karl Benjamin.

Una colección que fue creciendo en tamaño y valor con el paso del tiempo y las experiencias de vida de Aldo, quien hoy reconoce que la geometría es su máximo en las obras que colecciona y admira; según él, la geometría tiene mucho romanticismo, mucha belleza y es tan abstracta que su significado e interpretación no tiene límite.

Sin embargo, lo que sí tiene límite es su tranquilidad, pues se reconoce como una persona de carácter fuerte y controlador, muy detallista y perfeccionista, tan estricto y rígido como los números y los negocios que maneja en su faceta de financiero en Wells Fargo Advisors de Norteamérica, donde se desempeña en un alto cargo ejecutivo. Por supuesto, su visión financiera lo hace pensar con nostalgia la idea de tener sus obras en este país, puesto que los impuestos no le permiten traer su gran tesoro artístico a la ciudad, “La Argentina es el lugar donde creo que deberían estar. Pero me resulta imposible por los costos de importación” (Entrevista La Nación).

Casado con María Constanza Cerullo, quien es hoy la curadora del MACBA, con tres hijas y convencido de que el arte es para todos, sin los conceptos elitistas y clasistas tan tradicionales del arte, escogió San Telmo, un barrio del Sur de Buenos Aires, un lugar artesanal, tradicional y artístico para construir el Museo de Arte Contemporánea de Buenos Aires, cerca de otro espacio enteramente cultural como el Museo de Arte Moderno.

@SalomeRojas

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