El Chavo del Ocho: el niño que se hizo héroe en internet

Roberto Gómez Bolaños
350 millones de televidentes seguían la serie en los 70′

En el siglo XX, mucho antes de que alguien imaginara el furor digital de las redes sociales, su rostro ya le daba la vuelta al mundo convertido en el niño que lloraba dentro de un barril  y anhelaba degustar  tortas de jamón.

La fama abrazó a El Chavo del Ocho y a todos sus vecinos. No era una serie llena fantasía, pero sí de mucha simpatía en la que su protagonista, sin habilidades extraordinarias, terminó convirtiéndose, con el pasar de los años,  en un súper héroe; uno hecho por internet.

Cuarenta y dos años han pasado desde aquel 20 de junio de 1971, cuando se transmitió el primer episodio de El Chavo del Ocho.  Su creador y protagonista, Roberto Gómez Bolaños, jamás imaginó la aclamación internacional que la serie le regalaría y que las masas expresaron con fervor en cada uno de los países donde se presentaron los miembros de la vecindad.

Son  más de cuatro décadas y la popularidad sigue intacta; ahora reforzada por el auge de las redes sociales. Los casi cinco millones seiscientos mil seguidores en Twitter certifican la fama de un hombre que, a sus  84 años de edad, figura como uno de los tuiteros más longevos de la humanidad.

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El encuentro de Chespirito y sus seguidores en Twitcam

A sólo tres meses de haber creado la cuenta @ChespiritoRGB, el comediante mexicano logró el 29 de julio de 2011 la conexión de 30 mil internautas que lo vieron en su primer twitcam.

“Sin querer queriendo”  se convirtió en un ícono seguido por varias generaciones.  Un Canal oficial en Youtube, páginas en Facebook, el lanzamiento de El Chavo Animado y su presencia en los video juegos son indicativos de un fenómeno digno de admiración.

Un poeta del humor

Como todo profesional que se toma su trabajo en serio, el comediante mexicano Chespirito siempre defendió la “sabiduría” que encierra el oficio del humor. Frases como “Se me chispoteó”, “Fue sin querer queriendo”, “Es que no me tienen paciencia” y “Al cabo que ni quería”, se tatuaron en la mente de los 350 millones de televidentes que semana tras semana sintonizaban en la década de los 70′ El Chavo del Ocho.

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