Ezequiel Ferreyra pagó con su vida el precio de la explotación infantil

Ezequiel Ferreyra

La muerte de Ezequiel es una muestra brutal del sistema de explotación que se oculta detrás del trabajo infantil. Con sólo 6 años de edad, trabajaba en la granja Nuestra Huella, uno de los principales productores de huevos en la Argentina y proveedor de las empresas más importantes de la Unión Europea.

Ezequiel Ferreyra tenía apenas 6 años pero se levantaba muy temprano para ayudar a sus padres en el trabajo de la granja. Jugaba entre las gallinas y sus pequeñas manos eran muy útiles para recolectar los huevos sin quebrar las cáscaras y ordenarlos en las bandejas de cartón.

En su inocencia, Ezequiel no sabía que sin su ayudasu papá no podía alcanzar a cubrir la cuota diaria de producción que le exigía la empresa para la que trabajaba. Pero él colaboraba sin esperar recompensa, casi como un juego, aunque tuviera que hacerlo en condiciones infrahumanas, entre montañas de excremento de gallina y nubes de moscas, o manipulando venenos y tóxicos sin protección alguna.

Una tarde sus maestras y compañeros de escuela empezaron a notar que Ezequiel estaba distinto. Ya no mostraba la alegría y vitalidad que solía tener. Sus movimientos eran lentos, se tambaleaba y tardaba en responder a las preguntas. Un día se desmayó en el patio de la escuela. Los médicos le diagnosticaron un tumor cerebral, producto de su contacto con los venenos de la granja. El 17 de Noviembre de 2010,  a la 1.35 de la madrugada, la breve infancia de Ezequiel se apagó para siempre.

Esta historia, la de Ezequiel Ferreyra, quedó retratada en la película “La cáscara rota”, en la que su directora Florencia Mujica, denuncia la situación de trabajo esclavo a la que eran sometidas varias parejas bolivianas y sus hijos.

[youtube]https://www.youtube.com/watch?v=9IKtn-tKSXo[/youtube]

La muerte de Ezequiel no fue un hecho aislado, fue el resultado del modelo de producción que la empresa Nuestra Huella desarrollaba en unas 70 granjas en tres distritos de los más ricos de la provincia de Buenos Aires”, dijo Mujica después del estreno del film.

El caso denunciado en el documental es un crudo ejemplo de un sistema de explotación en el ámbito rural, que tiene en el trabajo infantil el engranaje más débil.

“La actividad empresarial contaba con todo un entramado político y gremial para poder sostener un sistema perverso”, destacó la directora, quien se interesó en el flagelo del trabajo esclavo a partir de su vinculación con la organización La Alameda, y que además cuenta en su curriculum el haber trabajado durante cuatro años en Venezuela en el armado de la cadena Telesur.

• En el campo y en la ciudad:

Pero la explotación infantil también se encuentra en las zonas urbanas. Pequeños vendedores en el transporte público, cartoneros y menores explotados sexualmente o en el tráfico de drogas, son las figuras visibles, pero naturalizadas, de la tragedia del trabajo infantil. 

Ellos son las principales víctimas del trabajo informal, utilizados como mano de obra por unos pocos pesos o hasta gratuita, sufriendo la inseguridad, la violencia, el acoso y diversas formas de abuso, sin posibilidad de reclamar por derecho alguno, tal como señalan los especialistas en la temática.

Según estimaciones de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) “cerca de 200 millones de niños trabajan en el mundo, muchos a tiempo completo. Son niños que no van a la escuela y no tienen tiempo para jugar, no reciben alimentación ni cuidados apropiados”.

En la Argentina, la Ley 26.390 sancionada y promulgada en 2008, establece que “queda prohibido el trabajo de las personas menores de dieciséis años en todas sus formas, exista o no relación de empleo contractual, y sea éste remunerado o no”. Sin embargo, la discusión no está cerrada, y el trabajo infantil en el ámbito rural sigue teniendo tanto partidarios como acérrimos detractores, incluso en el ámbito político legislativo.

El senador del PRO por la provincia de Entre Ríos, Alfredo De Angeli, durante la presentación del 23 de abril en el Congreso del proyecto de ley para la Promoción del Trabajo Registrado y Prevención del Fraude Laboral, pidió que se modifique la ley y se permita la legalización del trabajo infantil en el ámbito rural, argumentando que “hay jóvenes que no van a la escuela y prefieren aprender a manejar alguna máquina, como una cosechadora o un tractor, pero como son menores de edad, uno se encuentra incapacitado para formarlos”

[youtube]https://www.youtube.com/watch?v=JWD2sfYQiP0[/youtube]

Su pedido recibió el rechazo del oficialismo y diferentes sectores, entre ellos del titular de su propia organización. “Legalizar el trabajo infantil es un disparate patético”, criticó con dureza el presidente de la Federación Agraria Argentina (FAA), Eduardo Buzzi. 

..

Comparte este artículo

Comentarios