El inevitable adiós al teléfono público

Por Matias Tojter el 30 Octubre, 2015
El depósito de chatarra en el que se acumulan los restos de las cabinas telefónicas

El depósito de chatarra en el que se acumulan los restos de las cabinas telefónicas

La llegada de nuevos dispositivos móviles y las posibilidades que estos generan han atentado en los últimos años contra los teléfonos públicos. Nacidos en la década del 80, generaron una verdadera revolución en la materia de la comunicación. Sin embargo, el avance de la tecnología parece haberlos dejado a un lado y al día de hoy, ya no se ven con tanta facilidad en las calles de la ciudad de Buenos Aires.

En 2005, se calculaba que había diez mil teléfonos públicos. En aquel año, los celulares no habían generado la explosión que tienen hoy en día. Ante el avance de estos, se calcula que al año 2015, apenas quedan 1140, lo que representa uno cada 28 cuadras. Como se ve, la revolución tecnológica ha modificado los usos y las costumbres de una sociedad que ya no necesita ir a un sector particular para hacer un llamado. La llegada de los mensajes del WhatsApp también ha atentado contra la permanencia de los teléfonos públicos. El presente dice y nos muestra que un simple mensaje sin cargo nos permite comunicarle algo a quien queramos.

El cálculo indica que hoy en día, existe un celular y medio por persona. Esto, sumado a que en muchos casos los teléfonos públicos son utilizados para pegatina ilegal, llevaron al Gobierno porteño a deshacerse de ellos poco a poco. Su falta de uso genera suciedad y los vecinos acumulan quejas por el espacio indiscriminado que ocupan. Así, se ha determinado que a medida que las cabinas dejan de funcionar, sus restos sean acumulados en un depósito ubicado en el barrio de Barracas.

La pegatina ilegal también atenta contra la supervivencia de los teléfonos públicos

La pegatina ilegal también atenta contra la supervivencia de los teléfonos públicos

La acumulación de monedas dentro de las cabinas telefónicas también es un aspecto a destacar. Muchos de los teléfonos públicos que todavía no han sido retirados tienen dinero dentro, lo que podía generar el conocido teléfono pinchado, donde una sola moneda permitía realizar múltiples llamados.

El viejo hábito de levantar el teléfono, esperar el tono, introducir una moneda y marcar un número parece quedar poco a poco en el pasado. La batalla contra el avance de los dispositivos móviles parece estar perdida.

 

El anonimato, la característica principal de los teléfonos públicos

Las comunicaciones desde teléfonos públicos tenían como aspecto a destacar que quien recibía las llamadas no sabía quién era el emisor de las mismas, lo que propiciaba las bromas y las extorsiones. Esto último se vio reflejado con claridad en la serie Historia de Un Clan, donde Arquímedes Puccio, protagonista de la misma, hace los llamados a las familias de las víctimas desde las antiguas cabinas telefónicas. Con extrema frialdad, recibe la respuesta desde el otro lado, comunica con pocas palabras lo que desea y corta abruptamente. Así, impide que la familia damnificada sepa desde dónde llega la información.

 

Arquímedes Puccio extorsionaba a las familias de las víctimas desde teléfonos públicos; luego de recibir el pago del rescate, las asesinaba

Arquímedes Puccio extorsionaba a las familias de las víctimas desde teléfonos públicos; luego de recibir el pago del rescate, las asesinaba

 

El humor a través del uso indiscriminado de los teléfonos pinchados: Casados con Hijos

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