Llegó el feminismo a la Feria del Libro

Hace años juré evitar ir a la Feria del Libro los fines de semana o los feriados. Las filas interminables, la aglomeración, el calor. Todo insoportable. Pero ahí estaba: un domingo metiéndome en uno de los pabellones de La Rural con mi amiga Rocío.
Para mi sorpresa, no había tanta gente. Se podía caminar y visitar stands sin problemas. Y parece que el feminismo llegó para quedarse no solo en la sociedad, sino también en la Feria: por primera vez se montó un espacio dedicado exclusivamente a la diversidad sexual llamado “Orgullo y Prejuicio”, en alusión a la novela de Jane Austen. El stand, ubicado en el pabellón Ocre, era fácil de ubicar con una bandera gigante con los colores del arcoíris. Ahí había una gran variedad de libros que abordan la temática de género para todas las edades. Para los niños, estaba la serie de “Antiprincesas”, de la Editorial Chirimbote, que narran historias de mujeres latinoamericanas como Eva Perón, Juana Azurduy y Violeta Parra. El más reciente está dedicado a Susy Shock, artista y activista trans argentina. Para los más grandes, hay desde novelas a ensayos que sobre problemáticas de la diversidad sexual.

Mi billetera quedó un poco más flaca después de pasar por el stand del Grupo Octubre. Página 12 armó una colección de ocho libros de autoras argentinas contemporáneas. Pude conseguir tres de los que habían salido hasta ese momento: Aparecida de Marta Dillon; La vírgen cabeza de Gabriela Cabezón Cámara y Mandinga de amor de Luciana de Mello. La mayoría de los títulos fueron publicados originalmente por otras editoriales, como es el caso del libro de Dillon (pueden conseguirse en otros stands de la Feria), pero la colección 8M tiene la particularidad de ofrecerlos a un precio mucho más accesible.

 

Parece mentira la cosa que veo…

…por la calle de Montevideo”, cantaba Jaime Ross. La capital uruguaya fue la ciudad invitada de la feria y su stand, ubicado en el Pabellón Amarillo, tenía la forma de la rambla montevideana. Entre las actividades que se organizaron ahí estuvieron las charlas con escritores como Mercedes Estramil, Milton Fornaro y Natalia Mardero. Además, pasó uno de mis músicos preferidos: Leo Maslíah (autor de “Zanguango”), quien ofreció un recital en homenaje a Mario Levrero el jueves 10 de mayo. También se le rindió homenaje a Mario Benedetti con la proyección de fragmentos de la película “La Tregua”.
La oferta de libros era muy variada y me dieron ganas de llevarme todo (admito que no fue el único stand donde me pasó esto). Pero la desventaja del stand (y la ventaja para mi bolsillo) es que no aceptaban tarjetas. Compré un libro sobre la historia sobre Peñarol, el club de fútbol del que es hincha mi padre.

 

Momentos foodies
Los food-trucks llegaron a la Feria. Afuera de los pabellones había una oferta diversa de comidas y bebidas aptas para todo público. Por un lado, podían comer las paletas de helado artesanal de Guapaletas, de las más elegidas entre los jóvenes. La cervecería Patagonia dijo presente con dos locales que ofrecían cerveza tirada. Como estaba fresco, con mi amiga preferimos tomarnos un rico café con leche en el puesto de Nescafé y compartimos un alfajor de maizena gigante y con mucho dulce de leche. Así completamos una tarde ideal: libros, charla entre amigas y una rica merienda.

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