Adrogué: De visita en lo de Borges

Casa Borges es la única vivienda habitada por el escritor argentino Jorge Luis Borges que está abierta a la comunidad.

En 1945, Leonor Acevedo, su madre compró el terreno y mandó a construir esta casa de fin de semana, escenario de muchas anécdotas que marcaron la vida del escritor, donde fue feliz y nunca olvidó el olor a eucaliptus. Después de 7 años tuvieron que venderla por cuestiones económicas pero nunca dejaron de visitar  Adrogué.

Diagonal Brown N° 301 fue la vivienda que el notable escritor argentino compartió junto a su madre y su hermana.

Borges con su madre y hermana

Allá por el año 2011, por orden del Gobierno Municipal, se compra esta emblemática propiedad, restaurándola y dando origen al Centro Cultural Borges. Fue inaugurado el 18 de octubre de 2014 con la presencia de la señora María Kodama.

Casa Borges

Al entrar al Centro Cultural Borges, lo primero que se ve en una de sus paredes es parte del poema “Adrogué”, que Borges escribió inspirado en “La Rosalinda”, una de las residencias donde venía con su familia, ubicada en la calle Macías. De niño también veraneo en el Hotel Las Delicias. Allí había un salón con espejos en todas sus paredes.

Por la ventana de la habitación de Borges se ve la Plaza Brown, su estatua, el ancla, los mástiles. La guía cuenta que después de venderse la casa, Borges volvió a Adrogué y quiso  visitarla, le pidió permiso al nuevo dueño, fue directo a su antiguo cuarto y como siempre lo hacía, se paró frente a la ventana que tanto lo inspiró. El propietario cuenta su anécdota: cada vez que entra al dormitorio ve esa imagen. Aquí funciona una sala audiovisual con entrevistas a Borges en las que se destaca su fascinación por el lugar.

También se puede visitar la biblioteca, con las obras que él escribió y los libros que le gustaba leer. La colección de libros borgeanos fue donada por la Fundación Internacional Jorge Luis Borges que preside María  Kodama.

En el patio trasero, hay un hermoso mural pintado por Jorge Aranda, artista plástico de Glew. En este dibujo predominan el rojo, el verde y el azul. Lo pintó en homenaje al escritor como una forma de devolverle los colores que fue dejando de ver producto de su ceguera. En un ensayo, Borges cuenta que por su enfermedad el primer color que deja de ver es el rojo.

Luego, siguiendo el recorrido, aparece la estatua de Borges la cual causa asombro y da la sensación de que el está allí. Fue realizada por Lili Esses, hecha en resina,  rellena de polvo de mármol de carrara y patinada con grafito.

La pintura ubicada en el frente, pertenece a Fernanda González Latricciana: Borges, de espaldas acompañado por un tigre, su animal preferido, ambos caminando hacia la eternidad  y en el fondo se observa una estatua del viejo Hotel Las Delicias. El autor de famosas obras sentía especial admiración por los tigres, que fueron metáfora de esos días, antes de perder la vista. El amarillo de los pelajes fue uno de los últimos colores que dejo de percibir. Borges tenía dos sueños: volar en globo y acariciar a un tigre. A los 80 años pudo concretar ambos.

Pintura de Fernanda González Latricciana

En cualquier lugar del mundo en que me encuentre, cuando siento el olor de los eucaliptos, estoy en Adrogué», dijo una vez el famoso escritor. Durante muchos años, éste fue el lugar elegido por Jorge Luis Borges.

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