«Nada es privado», la paranoia de ser vigilados

El pasado 24 de julio se estrenó en Netflix “Nada es privado”, el documental de 2 horas basado en el escándalo de Cambridge Analytica, empresa de asesoría política que, con datos obtenidos de Facebook, buscó manipular a los ciudadanos e influir en varias elecciones alrededor del mundo.

Esta serie le muestra a la gente cómo miles de datos circulan por la red y develan sus secretos. Advierten que siempre lean “los términos y condiciones”, no descarguen cualquier aplicación por divertida que sea  y para que no crean todo lo que se publica en las redes sociales.

Dos momentos claves aparecen en la filmación: la campaña para que el Reino Unido saliera de la Unión Europea y cuando Donald Trump ganó las elecciones en Estados Unidos en 2016.

Como todo documental aparecen los testimonios. El primero es David Carroll, profesor estadounidense que demandó a la ex empresa para que le revelara cuales de sus datos personales usaron sin su consentimiento en esa campaña electoral.

La estrella es Brittany Kaiser, la joven que trabajó para Cambridge Analytica y se muestra astuta pero a la vez contradictoria. Afirmó que Facebook estuvo involucrado en esa combinación de datos.

El fundador y CEO, Alexander Nix no quiso aparecer en el documental pero Kaiser puso la cara y se arrepiente de haber participado.

También muestra la labor de los periodistas en el caso para denunciar este caso. Carole Cadwalladr es periodista de The Guardian y se animó a ser entrevistada tras las amenazas sufridas por parte de la ex empresa.  

CASO CHINA

El Estado que todo lo que ve. China construyó “la red de videovigilancia más grande y sofisticada del mundo”. Actualmente hay más de 200 millones de cámaras de circuito desplegadas por todo el país para vigilar a sus más de 1.300 millones de habitantes.

Esas cámaras están equipadas con inteligencia artificial. Algunas pueden reconocer rostros, otras descifran la edad, la etnia y el género de las personas. Con esto, las autoridades pueden acceder a toda su información, así como rastrear sus movimientos.

Organizaciones de derechos humanos como Human Rights Watch apuntaron que el masivo sistema de recolección de datos de la policía china “es una violación de la privacidad” y apunta “a seguir y predecir las actividades de los disidentes”

«Creo que la tecnología por sí misma es una herramienta para los humanos, pero también puede ser un arma. Si está en las manos incorrectas, como por ejemplo en manos terroristas, puede hacer cosas muy malas», declaró Daniel Chau, director de marketing de Dahua Technology. Agregó que “hay un cierto nivel de incomodidad”.

El objetivo es superar los 300 millones de dispositivos de videovigilancia antes de 2020 para identificar y construir un perfil digital de cada persona.

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