Fake news ¿Periodista o doña Porota?

El término Fake News ha sido popularizado por el presidente Donald Trump en los últimos años. Aunque su significado ha sido muy debatido, la difusión de fake news para cumplir una agenda política está lejos de ser un concepto nuevo en todo el mundo.

Los periodistas actuamos de intermediarios entre los poderosos y los que no lo son. La objetividad y el compromiso con la verdad eran valores principales del periodismo. Ahora, sin embargo, con la ola de las fake news parece que estos valores están en la cuerda floja. Vivimos un momento en el que todo se cuestiona, y esto beneficia a los que quieren que la desinformación se mueva. Las fake news existen desde siempre, pero con el periodismo digital y las redes sociales se han disparado. Han llegado a niveles tan altos que el diccionario Oxford escogió fake news como palabra del 2017.

El problema radica en que con las redes sociales todo el mundo puede escribir cualquier cosa sin ningún tipo de fundamento ni garantía y esto puede llegar a mucha gente. Entonces se pone en duda el papel de intermediario del periodista: ¿de qué sirve si ahora si todo el mundo es capaz de informar? El periodista profesional es quien debe poner el sentido común, el contenido. Los pies en el suelo.

En definitiva, luchar contra la desinformación es una réplica para el periodismo, pero a la vez es una oportunidad. Una oportunidad para recuperar la credibilidad.

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