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El ambicioso plan para crear órganos humanos con IA

A fines de 2016, el empresario estadounidense Dean Kamen, creador del Segway (un transportador de tan solo 2 ruedas), obtuvo un contrato con el Pentágono. Desde ese momento, su misión es  fabricar tejidos y órganos para trasplantes. Tal como si se tratara de la producción de teléfonos celulares, su objetivo es crear y cultivar órganos y tejidos humanos mediante el uso de Inteligencia Artificial, y dejarlos listos para ser transplantados.

¿El fin de las listas de espera?

Artificial

Los avances en creación y cultivo de órganos humanos han sido notables desde la obtención de ese contrato, y uno de los logros más destacables fue el obtenido por el doctor Anthony Atala en 1999, quien logró cultivar una vejiga y trasplantarla en un paciente. La técnica utilizada consiste en crear un «bio-andamiaje», la estructura sobre la que se asienta y cultiva el órgano final, que se nutre de las células del paciente para que ese órgano no sea rechazado.  Desde entonces, la técnica a mejorado, y se ha conseguido transplantar órganos más complejos, como los pulmones artificiales.

Sin embargo, aún queda mucho trabajo por delante. La bioingeniería de la mayoría de los tejidos, como los músculos y los ligamentos, aún se encuentra en la etapa inicial de investigación, al igual que muchos de los órganos del cuerpo humano.

Kamen no trabaja solo. A partir del contrato con el Departamento de Defensa, (de 80 millones de dólares), creó el Advanced Regenerative Manufacturing Institute (ARMI), un consorcio de alrededor de 170 empresas e instituciones de investigación, quienes además elevaron el presupuesto a 300 millones de dólares. Con esos recursos, sumó a ex-directivos de la FDA, científicos e ingenieros y se ha aliado con universidades y departamentos de investigación. Todo, con el fin de crear todas las herramientas y las máquinas necesarias para producir órganos humanos en serie.

En conjunto con ARMI, Kamen y sus socios crearon BioFabUSA. Esta entidad, situada en una vieja fábrica textil en New Hampshire, será la encargada de fabricar esos órganos cuando todas las investigaciones estén concluidas. En ese lugar, también trabajan distintas divisiones en proyectos paralelos para acelerar ese proceso.

 

En progreso

Una de las divisiones del equipo de trabajo de Kamen ya se encuentra desarrollando ligamentos cruzados anteriores de forma manual, con la esperanza de automatizarlo en algunos pocos años. A pesar de que la producción de ese pequeño segmento que se nutre de células madre de cada paciente lleva al menos 45 días, BioFabUSA explicó que consiguió reducir los costos y achicar el margen de error.

Mientras tanto, los equipos de ARMI están enfocados en el desarrollo de músculos, huesos y en las llamadas “células beta”, que son productoras de insulina, que podrían ayudar, si todo sale bien, a mejorar la calidad de vida de los pacientes con diabetes tipo 1. A su vez, ARMI trabaja junto con el Texas Heart Institute en el desarrollo y producción de corazones para niños.

Otro enfoque de trabajo está centrado en el desarrollo de pulmones a través de impresoras 3D, creando bio-andamiajes de los pulmones que contarían con bronquios y unos 500 millones de alvéolos, y brindando la posibilidad al órgano de cultivarse gracias al uso de células madre del paciente.

Kamen promete que «en 10 años que te transplanten una parte de un órgano defectuoso será tan común como otros muchos procedimientos médicos». Puro optimismo de parte de este empresario.

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