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Ciber[y]activismo

La explosión tecnológica ha ocasionado no sólo un mayor acceso a la información, sino que ha permitido el avance sobre la privacidad de las personas gracias a una sociedad de vigilancia. Cada vez estamos más expuestos, y al mismo tiempo es mayor la cantidad de datos que generamos sobre nosotros mismos.

La «revolución digital» transformó el comportamiento de las personas, y el acceso a esas tecnologías digitales, aunque si bien tiene que ver la cuestión económica, es más generacional: cada generación será más digital que su antecesora, de acuerdo con una evolución inexorable y mundial.

El racismo no está empeorando, solo que ahora se está grabando, decía el actor estadounidense Will Smith en una entrevista de televisión hace unos cuatro años.

Hay una nueva visibilidad a partir de los cambios tecnológicos. Las cámaras de los móviles están sacando a la luz todo tipo de problemas. El smartphone es un dispositivo nuevo que penetró mundialmente, mucho más rápida que otros. Seguramente, la comunicación transmedia que posibilita le dé una ventaja sobre los viejos medios de comunicación e información.

Grafico con evolucion de uso celular
Conexiones móviles totales a lo largo del tiempo (2015-2020)

Los beneficios de la implantación de la tecnología digital en la sociedad, en la cual Internet es el nuevo canal por excelencia, para lograr una auténtica «democratización» de la cultura y la justa redistribución de sus productos y valores. Esta pandemia, por ejemplo, abrió caminos a los fenómenos tales como las redes digitales, el aprendizaje a distancia, el homeoffice, e-commerce, el consumo de bienes culturales y hasta la participación política.

Militantes 2.0

En la era de la información, los/as blogueros y otros ciberactivistas han logrado un nuevo espacio en el movimiento de derechos humanos, mientras que la tecnología ha permitido que muchos de los que antes estaban marginados tengan una plataforma desde donde proyectar sus voces.

Usos digitales 2020
Digitalidad alrededor del mundo (2020)

Permite a individuos y organizaciones a utilizar las redes sociales y otras tecnologías en línea para alcanzar y reunir seguidores, emitir mensajes y avanzar en una causa o movimiento.

Aunque sus contenidos sean virtuales y promuevan la defensa de los derechos humanos, todavía el concepto encierra una cierta dependencia técnica, ya que la mayoría no se reconocen solamente como ciberactivistas. Generalmente, la defensa de este tipo de derechos es la luchas de sus vidas, así que persiguen un objetivo concreto. Por eso, primero se consideran activistas, porque sobrepasa la digitalidad. Y a diferencia de los contratending -que defienden lo establecido-, buscan lo disruptivo. Llegar a lograr una propuesta de cambio es su quimera.

La idea es poder llegar con el mensaje a la mayor cantidad de personas posibles, por eso Internet se ha convertido en el centro comunicacional de este tipo de movimientos. Lograr una tendencia en las redes parece ser una de las claves para poder desarrollar este nuevo tipo de militancia. Sumar usuarios, que no sean ciberactivistas, a estas causas representa la visibilidad de un problema.

Probablemente, el más conocido a nivel mundial sea Anonymus.

Hashtag algoritmos

En la información que circula existe una manipulación manifiesta de datos. Internet es abierta pero eso no implica que no tenga jerarquías. Por ejemplo, las limitaciones que tienen los directorios y motores de búsqueda ( los cuales claramente muestran un sesgo en la devolución de la información) tiende a manipular, empobrecer y tergiversar datos sobre países del tercer mundo y a priorizar la visión pro-norteamericana sobre la información que vehiculizan.

¿Quienes manejan lo que se ve en la red?. Aunque  en este punto parece necesario una tendencia digital para este tipo de movimientos, el gran peligro es transformarse en comodity. Si bien puede motorizar cambios sociales o hacker la agenda setting de los medios tradicionales corporativos, también puede ser utilizada para mecanizar ideas contrarias a la propuesta del activismo.

Por eso, una tendencia no siempre significa importancia. Ya sabemos que lo que se cuelga en la red no siempre es confiable o auténtico. Un ejemplo puede ser la utilización de trols y bots para posicionar o desacreditar cualquier debate que llega a ser tendencia.

Tampoco, lo que quiere la comunidad siempre es lo mejor. Hay veces que damos respuesta a malos hábitos. Hollywood era más racista porque la sociedad de consumo era racista. Había una doble moral. Si no aparecía «el hombre blanco» en todos los papeles por interpretar la gente no consumía entretenimiento.

Como en la vida misma, hay que estar atentos. Al otorgarle a los medios un lugar central, formaran parte de un debate que sigue hoy vigente y que se actualiza con cada innovación tecnológica.

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