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Del papel a la web: mi experiencia en el proceso de transición

Empecé a trabajar justo en el momento del cambio, esa zona gris en la que una redacción tiene una pierna en el sólido mundo de la tradición periodística y la otra en el auspicio camino de innovación tecnológica. En ese vaivén de consejos que por un lado me hablaban de “el lector” y por otro me pedían prestar atención a “la audiencia” me metí en el mundo del periodismo. 

Hace ya varias décadas que el periodismo comenzó el proceso de adaptarse a sus tiempos, siempre un paso adelante en cuanto a contenido pero un paso atrás en la forma. El principal cambio y por tanto el desafío más grande, no está en la materia prima, que siempre va a ser la noticia, sino en cómo se la ofrecemos a quien nos lee. 

Cambiar la forma de escritura es uno de los desafíos más duro que atraviesan los periodistas, no solo los de la vieja escuela, sino también los jóvenes que seguimos siendo formados con planes de estudio no siempre actualizados y salimos a la cancha con una pluma más pesada que la de Gabriel García Márquez. 

Nuevos lectores requieren nueva lectura, es así de simple. Mientras el diario se adapta a pasos agigantados, avanza con tecnología en su web y se posiciona en redes sociales hay un punto en el que le cuesta introducir cambios: la escritura. Párrafos largos y contundentes: “un párrafo encierra un idea y tiene mínimo tres oraciones”, solían decirme mientras estudiaba y sin embargo los tiempos modernos piden otra cosa. 

Guillermo Franco ya lo decía hace 13 años: “Internet no solo reivindicó la importancia de la pirámide invertida como la mejor estructura para presentar textos, sino que abrió la posibilidad de que el mismo usuario la construya”. Los periodistas que escribimos en la web debemos volver a la vieja y querida pirámide invertida, el periodismo narrativo llegó para quedarse en los libros de no ficción, pero no pudo instalarse en la cotidiana, en una situación en la que el usuario tiene un exceso de información y necesita la noticia de la forma más directa posible. 

Salir de la universidad con una idea y enfrentarse a una redacción en la que por un lado se mantienen los valores de la escritura para el lector papel, pero por otro lado se instalan los mecanismos de escritura en la web me obligó a tomar una decisión: tenía que saber más sobre el periodismo digital

Fue con eso en mente que comencé el posgrado en la Universidad Abierta Interamericana, el objetivo fue tener herramientas para poder adelantarme al cambio y tener herramientas para lo que se viene. Ahora que estoy en la edición de la web de mi diario toda la formación cobra otro sentido y se vuelve todavía más importante. 

La tecnología y con ella la comunicación avanzan a un ritmo exasperante, es necesario para los profesionales mantenernos actualizados no solo con las tendencias sino con las teorías, saber más sobre nuestra práctica nos convierte en mejores periodistas y nos deja con las dos piernas en el futuro.

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