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Periodistas anfibios: formarse en comunicación digital para ser un todoterreno

El diario en papel no está muerto. Es así, lo demuestran los número de venta en muchas partes del mundo, hay un público que prefiere invertir en el periódico papel por diversos motivos; pero mientras las letras impresas siguen danto batalla la prensa digital avanza a pasos agigantados y el desafío crece para los profesionales de la comunicación que hoy más que nunca deben ser anfibios: vivir tanto en la tierra como en el agua, contar historias en el papel tanto como en la web.  

La tradición pesa en las mochilas periodísticas y todos salimos de la formación de grado con una clara noción de cómo llenar las páginas de un diario con periodismo de calidad, pero ¿qué pasa si cambian el formato? Dejamos las echadas y las imprentas para saltar al código y el mundo de internet nos recibe con más dudas que certezas

Es necesaria una nueva mirada sobre el quehacer tradicional, formas de contar las mismas historias desde otro ángulo, conocer qué esperan los usuarios y explotar al máximo las posibilidades infinitas del mundo digital. Para eso la formación permanente es la piedra angular y para los periodistas tradicionales se vuelve necesidad ahondar en el periodismo digital a través de formaciones de posgrado, porque el lector exige nuevos formatos y tenemos que estar a la altura. 

Una nueva versión de la pirámide invertida 

La famosa pirámide invertida genera sensaciones encontradas entre los periodistas. En pocas palabras se trata de una estructura narrativa en la que se presenta el tema y se resuelven las cinco preguntas básicas (qué, quién, cuándo, cómo y dónde), se desarrolla el tema con fuentes y se deja para el final los datos con menor relevancia. Supo ser la estrella del formato periodístico en papel, se quiso reinventar cuando el periodismo de no ficción se impuso, y ahora vuelve renovada en su versión digital. 

Ramón Salaverría en el artículo De la pirámide invertida al hipertexto plantea esta nueva concepción de la escritura periodística en el formato digital. Afirma que el punto clave para incorporar es el hipertexto, que provoca que la tradicional estructura se abra y se transforme en “un conjunto de elementos interconectados mediante el hipertexto, cuyas partes vendrían dictadas por el acontecimiento informativo comunicado en cada caso”. 

A pesar de las posibilidades que abre el hipertexto, apenas se han incorporado a las redacciones digitales. Con el hipertexto, dice Salaverría, ya no es necesario ahondar en el contexto de la noticia, porque el lector, si lo desea, puede profundizar en la navegación en otras pantallas y concentrarse en la nueva información de la noticia actual. 

El hipertexto permite ampliar, aclarar y relacionar información desde múltiples formatos, porque puede redirigir al lector a otra nota, pero también puede hacerlo a audios, videos, imágenes o infografías sobre el tema, lo que implica empoderar al usuario con diferentes opciones para que avance tanto como quiera en un tema; un servicio mucho más personalizado, que es lo que busca el navegador de internet. 

Audio, imagen y video: el tridente multimedia  

Todos tenemos un fuerte y el de los periodistas tradicionales es, por lo general, la escritura. Sin embargo, el periodista anfibio se queda corto si solo se centra en un tipo de formato para contar su historia, necesita dar un paso más y formarse para conocer el tridente multimedia: el audio, la imagen y el video llegaron para complementar y expandir la narración con otros lenguajes. 

La suma de todos los componentes no es periodismo multimedia, la idea es que todos los elementos se complementen entre sí con el texto y así generar un solo producto integrado. Cada uno de los recursos debe contribuir a ampliar la información, esa es la diferencia con el periódico papel. 

Infografía tipos de contenidos digitales

El audiovisual es la estrella del momento y los periodistas debemos formarnos en este lenguaje. Los videos tienen una alta viralización en redes sociales, y por más que se necesite conocimiento sobre el tema, hacer un buen vídeo es más simple de lo que parece, sino pregúntenle a los tiktokers. 

Hay reglas básicas que se deben seguir;  es necesario concentrarse en realizar un buen trabajo en la preproducción, para generar sobre todo un buen guion, en la producción para obtener el máximo de buenas tomas posible, y la posproducción cuando se pone en juego todo lo que puede sumar la edición. 

Apostar al video da resultados, varios medios han desarrollado canales en Youtube para potenciar y difundir sus historias audiovisuales y obtuvieron millones de seguidores; canales como el de la CNN impulsó su ya de por sí gran plataforma, pero otros emergieron desde las redes como Vice y Vox, dos ejemplos del potencial que tiene el audiovisual en el periodismo. 

El audio es una pieza fundamental con la que podemos contar y el podcast es el producto más exitoso en este sentido. Con un buen grabador, nociones básicas de edición en programas de código abierto, como Audacity, y un guion pensado para este formato particular, el audio se presenta como una pieza que permite profundizar en algunos aspectos porque es algo que el usuario consume mientras hace otras cosas. 

320 millones de usuarios de Spotify escucharon al menos un episodio de un podcast en 2020. El más escuchado fue ‘The Joe Rogan Experience’, un podcast de comedia a cargo del humorista estadounidense; seguido de TED Talks Daily’, que lleva el exitoso formato de las charlas Ted al lenguaje del podcast; cierra el podio The Daily, una brillante apuesta del New York Times al periodismo en formato sonoro.  

En lo multimedia también juega un rol protagónico la fotografía para ampliar el relato. El fotoperiodismo es esencial en cualquier medio digital porque en un mundo marcado por las redes sociales hoy más que nunca una imagen vale más que mil palabras. Más allá de contar con fotógrafos profesionales que van a elevar la calidad del trabajo, es importante tener nociones básicas de composición para poder apoyar nuestro trabajo. Ejemplos de buen fotoperiodismo abundan y para muestra vale revisar los ganadores del World Press Photo 2021

El editor digital 

Para los periodistas anfibios es importante tener presente el cambio de lenguaje que tiene que haber entre un formato y otro, y en ese momento entra en juego el editor digital, una figura clave que no existía en las redacciones de antaño que busca potenciar ese proceso de traducción del mundo impreso al digital. 

Es muy fácil pensar que el lector papel no revisa la web y viceversa, pero hoy en día está demostrado que ambos formatos pueden convivir sin competir. Las audiencias son distintas y buscan cosas diferentes de cada formato, por eso la traducción de un espacio al otro no puede ser automática. 

Las noticias que se publican en el diario papel necesitan contener un nivel de análisis y reflexión que las mantengan vigentes a medida que el día y la agenda periodística avanzan, mientras que por otra parte las noticias web requieren instantaneidad y actualización permanente, lo que no significa perder en calidad, pero sí sacrificar algunos aspectos en pos de otros. 

Como editora digital mi trabajo es ayudar a los periodistas en esa traducción del contenido y explotar todas las opciones que la web tiene para ofrecer al lector y beneficiar al medio de comunicación. Una lectura más breve, que de cuenta las posibilidades del hipertexto; un apoyo en elementos multimedia como el audio, el video y la fotografía; y el entendimiento de la audiencia a la que nos dirigimos son claves para realizar bien el trabajo de edición. 

En este sentido, vuelvo a la idea inicial: sin la formación necesaria para entender estos elementos el trabajo del periodista queda limitado y no puede desarrollarse en la amplitud de campos que hoy en día requieren un comunicador digital. 

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